Mr.Rain's Blog

14 julio 2009

Crónicas de muerte: Un día de quimio (4ta -y última- parte)

Filed under: Columna — Mr.Rain @ 12:29 pm
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La sensación de un líquido desagarrador subiendo por mi garganta me hace incorporarme con fuerza inusitada. Veo a mi madre mirarme sorprendida. Siento como las fuerzas que me levantaron me abandonan y mis piernas flaquean. Me agarro del soporte ese, el del suero, a tiempo: frenó la inminente caída. Siento de nuevo el líquido aquel corroyendo mi garganta y me abalanzo hacia la puerta del baño. Me dejo, entonces, caer sobre el sanitario y dejo salir el vomito sanguinolento.

¡Maldito cáncer! ¡Maldita quimioterapia!, me repito. ¡Maldita mala suerte!, me reitero.

Limpio el retrete. Me limpio la sangre de la boca. Me levanto. Tomo agua de la llave y la dejo bajar hasta mi garganta. La escupo; más sangre. Igual, el agua me refresca la boca. Vuelvo a mi sillón.

Ya casi acaba, pienso, mirando la hora. Unos minutos más y termina el martirio, por esta semana. Espero.

Espero.

Espero.

Mi mamá se da cuenta de mi impaciencia y me toma el brazo malo. Aún duele.

– Está frío – me dice.

Lo toco y, efectivamente, está frío. ¿Por qué será?, me pregunto. Y saco posible razones. Pero la llegada de la jefe me saca de mis divagaciones. Viene sonriente, con guantes y algodón. Se acabó esta vaina, me digo, se acabo por hoy y el resto de la semana.

Se acerca y me retira el catéter. Me duelen los dos brazos. Trato de incorporarme. No lo logor.

– Sabes que no eres capaz después de tantas horas de quimio, ¿por qué lo intentas? – me pregunta como en reproche.

No respondo, la miro y sonrío, excusándome.

Me acercan una silla de ruedas. Entre la jefe y mi madre  me levantan y me ponen en ella. Odio sentirme tan impotente. A duras penas y puedo mantenerme de pie. Me despido de la enfermera. Como siempre, soy el último en salir. Son casi las ocho de la noche.

Salimos despacio. No tenemos afán. Estoy débil. Llegamos a la portería y el portero, como siempre, nos acompaña hasta el carro. Me ayuda a bajar de la silla de ruedas y me deja acomodarme en el asiento del copiloto.

Y entonces siento todo el agotamiento de la quimioterapia. Siento todas las sesiones encima. Maldigo el cáncer. Maldigo el tratamiento y, poco a poco, me voy desvaneciendo.

Al final, no se si me estoy desmayando o quedando dormido. Simplemente me dejo llevar por el lento movimiento del carro.

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2 comentarios »

  1. Lo único de lo que puedo quejarme respecto a la redacción es que el final no da sensación de serlo.

    Tal vez parezca en los comentarios que le dejo que ‘es que a este man nada le parece del todo bueno’ pero es que nada suele ser DEL TODO bueno, y además en los procesos sirven mas las críticas que los elogios.

    Yo a veces extraño que la gente me critique. La autocorrección es dificil.
    Siento que me volé del tema. Pero en algún lado tenia de decirlo. Esa necesidad mía de confesar.

    Comentario por MVRH — 15 julio 2009 @ 2:15 am | Responder

  2. es insoportable saber cómo has sufrido.

    Comentario por cristina — 31 julio 2009 @ 9:23 pm | Responder


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